Le aplasté las tetas de la desesperación mientras le abro los cachetes


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Nos metimos al carro para que sus viejos no nos descubran aunque conociendo a estos weones no me sorprendería que se excitaran mientras ven cómo me atravieso a su hija, esta mina me invitó a un paseo con su familia y juro por dios que traté de comportarme porque después de todo respeto a sus viejos pero esta mina me hizo caer de nuevo, no pude evitarlo ya me había estado poniendo la pichula dura desde horas atrás agarrándomela o enseñándome las tetas cuando nadie se daba cuenta, no aguanté más y nos fuimos a un lugar un poco apartado y ahí me desquité, lo más rico fue aplastarle las tetas que tanto me había estado enseñando, le gusta mucho ponérmelas en la cara para que le empuje el pico más fuerte, suerte que nadie nos descubrió!