El poto de mi profresora es tan rico que requiere de una culiada cautelosa para no dañarla


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Porque si no me controlo juro por dios y por la patria que la dejaría con laceraciones por el frenetismo con el que usualmente desvirgo minas maracas, pero es mi profesora de la universidad y mi mentora por tanto se merece respeto, pobrecita… su marido la dejó hace poco y no me gusta verla triste aunque ella dice que solo está cansada pero sé que le gustan los weones jóvenes por lo que aproveché mi oportunidad de oro durante una celebración por fin de ciclo y ambos decidimos entregarnos en cuerpo y alma, pero una mención a parte se merece el hermoso poto grande y suavecito que tiene, una maravilla que me gusta lamer pero el sexo anal que le doy lo hago con cariño porque si pierdo el control temo hacerle daño.


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