Amo su sapo peludo y ella no puede vivir sin pico!

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Fue la verdad una tarde normal, una cacha sin novedades ni trifulcas, antes hemos llegado a coger con garganta profunda lo cual la dejó con ciertos dolores de cabeza y pesadillas, por eso es que se dejó crecer tanto el vello púbico diciéndome que sería mi castigo el probar su vagina con tanta frondosidad, pero no fue tanto castigo que digamos porque cuando llegué a su casa aquella tarde le quité la ropa al tiro y le acaricié el sapo y sentí como si estuviera acariciando una alfombra, pero de las lujosas, la mina me puso sus tetas en mi cara para darme de lactar y luego de eso ella solita se puso la chucha en mi pico para darle fuerte, se deja hacer de todo y eso me gusta de ella, es un poco puta a veces. 


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